El proyecto San Antón, en Málaga, explora la relación entre el agua, la arquitectura y el paisaje mediante una composición de piscinas conectadas y dispuestas a diferentes niveles.
En la cota superior se sitúa la piscina de recreo, cuya lámina de agua efecto espejo refleja la vegetación circundante. Su desbordamiento perimetral permite que el agua descienda de forma natural hacia el nivel inferior, donde la piscina de nado se convierte en el eje visual del proyecto.
Desde la zona wellness interior, la piscina de nado permanece siempre presente, estableciendo una conexión visual continua entre el interior y el exterior. Esta integración amplía la percepción del espacio, favorece la entrada de luz natural y aporta una mayor armonía al conjunto arquitectónico.
La composición se completa con una fuente escultórica formada por un chorro de agua, una cascada y un canal de trasvase, todos revestidos en piedra natural. El resultado es un proyecto de Arquitectura del Agua que se integra de forma natural con el paisaje que lo rodea.